Tratamos la zona con delicadeza, aliviamos el dolor y actuamos sobre la raíz de la uña encarnada para evitar que vuelva a crecer mal.
Si cada cierto tiempo tienes que volver al podólogo para que te quite la espícula, el dolor mejora durante un tiempo, pero el problema sigue ahí. Es porque esa parte de la uña vuelve a crecer mal y se acaba clavando otra vez.
Nuestro método no se limita a aliviar el dolor. Está basado en evidencia científica, experiencia clínica y más de 100 casos tratados. Durante la intervención retiramos la parte de uña que se clava, limpiamos el canal y tratamos la raíz para evitar que vuelva a crecer mal.
Por eso hablamos de una solución definitiva: no buscamos que dependas del podólogo cada mes, sino que puedas caminar sin dolor y olvidarte de esa uña encarnada.
Cuidamos también la estética, usando puntos de aproximación para favorecer una buena cicatrización, reducir el riesgo de infección y reconstruir la zona cuando sea necesario.
Solución pensada para que el problema no vuelva, eliminando desde la raíz la parte afectada y evitando que vuelva a crecer mal y se clave otra vez.
Intervención cómoda durante el procedimiento, con anestesia local y frío previo en la zona para que apenas notes la aplicación.
Tratamiento enfocado en quitarte el dolor de verdad, especialmente si te molesta al caminar, al calzarte o con el simple roce del dedo.
Sales caminando por tu propio pie, y en la mayoría de casos puedes retomar tu vida normal desde el primer momento.
Trato cercano, cuidadoso y humano, sobre todo si vienes con miedo al dolor, a la anestesia o a que la cirugía se complique.
Diagnóstico claro y sin rodeos, para que sepas qué está pasando, por qué te duele y qué solución necesita tu caso.
Procedimiento rápido y preciso, con una duración aproximada de 45 minutos.
Mi forma de trabajar no se basa en soluciones rápidas que solo alivian el dolor durante unas semanas. Trabajo con un método basado en evidencia científica y experiencia clínica, pensado para tratar la uña desde la raíz y evitar que vuelva a crecer mal.
He tratado a más de 100 pacientes con este problema, muchos de ellos cansados de volver al podólogo cada mes por la misma uña, con dolor al caminar, inflamación o miedo a que el problema siguiera empeorando.
Mi objetivo es claro: que entiendas qué le ocurre a tu uña, que recibas un trato cercano y cuidadoso, y que puedas volver a caminar sin dolor y sin depender de soluciones temporales.
Una intervención menor. El paciente entra por su pie y sale por su pie el mismo día.
Frío antes de la anestesia para que no te duela ni la aplicación de la anestesia.
Sin suturas tradicionales. Puntos adhesivos de aproximación para un resultado más estético.
Se trata la raíz. Se aplica fenol para reducir la posibilidad de que la uña vuelva a crecer mal.
Seguimiento incluido. Primera cura a las 48 horas e indicaciones claras para la recuperación.
El primer paso es revisar tu caso en persona. Sin compromiso ni decisiones apresuradas.
Reservar día y horaPreguntas frecuentes
Resolvemos las dudas más habituales antes de tu valoración.
La primera valoración sirve para revisar tu caso, ver el estado de la uña, entender qué síntomas tienes y determinar si eres un paciente viable para la cirugía de uña encarnada.
En esta visita te explicamos qué está ocurriendo, por qué puede estar clavándose la uña, en qué consiste la solución que ofrecemos y resolvemos tus dudas antes de tomar una decisión.
Es importante aclarar que esta primera valoración no es una cura ni un tratamiento conservador. Su objetivo es valorar si tu caso encaja con una solución quirúrgica definitiva y explicarte el procedimiento con claridad.
La cirugía de uña encarnada es una intervención de cirugía menor que se realiza con anestesia local en el dedo, sin necesidad de sedación.
Durante el procedimiento se localiza la parte de la uña que se está clavando o molestando, llamada espícula. Esa parte se extrae, se limpia cuidadosamente el canal ungueal y se aplica fenol para tratar la raíz de la uña que crece mal, con el objetivo de evitar que esa zona vuelva a clavarse.
En algunos casos también se puede reconstruir la zona para conseguir un resultado más estético. La intervención suele durar aproximadamente 45 minutos.
La intervención se realiza con anestesia local en el dedo, por lo que durante el procedimiento la zona queda dormida.
Antes de aplicar la anestesia se utiliza frío en la zona para que los pinchazos sean lo más llevaderos posible. No se necesita sedación.
El objetivo es que estés cómodo durante la intervención y que el procedimiento se realice con el menor dolor posible.
La cirugía está pensada para tratar la parte de la uña que crece mal y se clava. Además de retirar la espícula, se aplica fenol en la raíz de esa zona para evitar que esa parte vuelva a crecer de forma incorrecta.
Aunque ningún procedimiento médico puede prometer un resultado absoluto en todos los casos, esta técnica está orientada a ofrecer una solución definitiva cuando el paciente es viable para la intervención.
Sí. Al terminar la intervención se coloca un vendaje compresivo para ayudar a controlar el sangrado durante las primeras horas. A las 48 horas se realiza la primera cura, donde se retira el vendaje inicial y se revisa cómo evoluciona el dedo.
Durante los primeros 7-10 días es importante no mojar el pie intervenido para evitar infecciones y favorecer una correcta recuperación. Te indicamos claramente qué debes hacer después de la intervención.
Además de resolver la dolencia, tenemos en cuenta el resultado estético. No se utilizan puntos de sutura tradicionales: se colocan puntos de aproximación adhesivos para acercar la piel a la placa ungueal y favorecer un resultado más limpio.
En algunos casos también se puede reconstruir la zona si es necesario para mejorar el acabado final. El objetivo no es solo quitar la parte de uña que molesta, sino hacerlo cuidando al máximo la estética del dedo.
El trato es profesional, cercano y cuidadoso. Sabemos que muchas personas han tenido experiencias sanitarias frías o impersonales. También sabemos que, aunque pueda parecer "solo una uña", para el paciente puede ser algo personal, doloroso y relacionado con su físico.
Por eso tratamos cada caso con tacto, explicando lo que ocurre, resolviendo dudas y cuidando la forma en que se realiza todo el proceso. La idea es que no te sientas como un número más, sino como una persona que necesita una solución clara y un trato humano.
La cirugía puede recomendarse cuando la uña encarnada ya presenta signos claros o cuando el problema se ha vuelto recurrente. Algunos casos en los que se puede valorar la intervención:
En la primera valoración revisamos si tu caso es viable para este tipo de cirugía y te explicamos qué solución tiene sentido en tu situación.
C. de Raimundo Fernández Villaverde, 29, Tetuán, 28003 Madrid. Clínica Ceder.
No tomes una decisión sin información. En la valoración te explicamos qué está ocurriendo y cuál es el paso más adecuado para ti.
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